Muere la locura abandonada en los barrotes
Y los sesos crujen en el lago muerto
Donde las aguas del musgo torturado
Trituran el eco de los silencios
La gallina espía poniendo un huevo quebrado
En la orilla de la playa donde las sombras abundan
La locura se esconde en cuatro murallas de goma
Resucitando los miedos de los autómatas
Que caminan en fila hacia el acantilado
Con las uñas rasguñando sus riñones
Y una bolsa de documentos
Autorizando la desdicha
La locura no teme a los golpes
Vuela sin precipitarse
Camina por las verdades
Se pasea por los juicios
Se hace presente en los sabios
Escupiendo a la torpeza
La locura viste de blanco
No necesita manos ni tiempo
Las críticas fortalecen sus raíces
Las miradas abundan en la ciudad de los muertos
Donde el gris cubre los cielos deprimidos
Y el exceso de sal retiene los vómitos
Tefi Valdés