viernes, 30 de septiembre de 2011

COSTUMBRE

Costumbre,
le llaman costumbre:
al abandono del alma,
a la inmolación del tiempo,
a las vidas áridas,
a los momentos agrios,
que mugen
y  se mastican,
en lo cargante
y no saben a nada,
sólo huelen a estiércol
y los pisas,
esos momentos los pisas,
mientras se te tuercen las piernas
porque están laxos
para recibirte
con su textura,
con su sonido a muerte;
mientras detenido,
inerte,
sin ojos,
sin boca,
sin opiniones ni muelas,
te van crujiendo los huesos,
porque ha pasado el tiempo
y sin mirar el reloj,
la clavícula
ya te toca las rodillas.

Costumbre,
de que estés acostumbrado
a oler el mismo cuarto,
a desgastar la misma piel,
pensando
que las cosas mutaban,
que los días cambiaban,
que las sombras buscaban
un sol diferente,
que no se inmiscuían en la noche
donde el vacío era un amigo,
un confidente;
mientras la monotonía
cooperaba por momentos
ornamentando el tiempo,
pavimentado la vida,
defecando el hallarse
para que pases tus años
en una urna nocturna
siendo una fotocopia diurna
que agota la tinta
de tus propias venas podridas.



Tefi Valdés

miércoles, 28 de septiembre de 2011

ODA AL AMIGO

Vuélvete como nunca junto a tu sombra.
Raúl Garduño


ODA AL AMIGO

En una sopa de huesos
deambulantes,
te he encontrado
amigo,
compañero,
siempre bienvenido
sin precariedades.
El que espera,
comprende
y acompaña
cada minuto,
cada instante
con una palabra.

Gélido en el tiempo,
no te desvaneces
ni pereces,
nunca decaes
y en los instantes
cuando hay dolor
apareces
inmerso en la bruma.

Difuminado en las esquinas
y entre la lluvia,
junto a la hierba
rodando por los montes,
hablando,
reitero, hablando
al oído,
frente a frente,
entre dos copas
entre una mesa.

Ausentándose en momentos
superfluos
y divagamos en la tierra
para luego atender
cuando nuestros cráneos
se reúnen,
siempre
escuchando.

Ese amigo
invariable
que se mostró sin primicia,
sin saber si me buscaba
o lo busqué,
si me encontró
entre el vacío de las calles,
entre escombros
mezclado con sonidos
o en silencio,
sentado,
de pie,
tal vez fue un accidente,
prefiero el privilegio,
si lo enviaron
o me enviaron a su encuentro,
sin saber si moriremos juntos,
si me iré antes que él
para no extrañarle
en mi egoísmo
insensato
y aunque me vaya estaré
y aunque no estés
estás
más allá del reloj titilante,
de innumerables momentos
sonriendo 
y perdonando,
corrigiendo mis pasos
aplaudiendo mis torpezas,
en borracheras,
en familia
contigo estoy
y tu conmigo irás
irás
siempre irás,
porque existes
en lo profundo
como un mar de azul intenso,
con matices de flores
con reflejos del cielo
en lo infinito
donde las luciérnagas no brillan
porque no existen
en ese lugar donde el agua no transita
nosotros perpetuamos 
nuestras almas
y bajo llaves de acero
se cobijan con silencios
los secretos más oscuros
que retuvimos.




Tefi Valdés

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El funeral de la palabra

Estando todos sentados bajo el alero de la ignorancia,
el silencio invadía el vacío de los libros.
Sin mayor mesura se diluían los debates,
enterrando el fundamento al son de las campanas.

Estando todos de acuerdo en lo intratable,
el tirano celebraba la expulsión de las palabras
que observaban los rostros macilentos
de una sociedad deshabitada.

Ante una mesa sin banquete,
ante cerebros macerados,
ante vocablos impenetrables
que fueron testigos de la historia.
Ante la deshonra de los párrafos,
ante la difamación de las frases,
la demagogia esclaviza a la redundancia.

Estando todos inmiscuidos en la insuficiencia,
harapientos enfrentaron el pensar de otros,
plagiando sus formas y modos,
fusilando el último vocablo en el aire.


Tefi Valdés

Por un instante

Mientras el tiempo desfile apresurado
y los pájaros entonen himnos a las flores,
mientras las hojas broten de los tallos
y las abejas se vistan de amarillo.

Mientras el viento enfríe mis orejas
y mis pupilas se dilaten ante el brillo del sol,
mientras el cielo recepcione mis palabras
y entre nubes las traslade a otro hemisferio.

Mientras la tierra acoja mis sollozos
y mis pasos cargados de injusticias,
mientras la vida sea el único camino posible
ante las carcajadas de la muerte.

Mientras yo exista y tú estés en algún lugar...
No habrá nada que detenga la sangre,
la vibración de mis venas,
la intensidad de mis latidos,
el desprendimiento del deseo
que viaja de manera indescriptible hacia tus manos.


Tefi Valdés